domingo, 17 de julio de 2011

Shanghai, capital financiera

Como cualquier viaje de los que arrastro en la mochila hasta ahora no está exento de aventurillas y anécdotas, y éste no está exento. Mi marcha de Hong Kong fue de bien madrugada, sobre las 4.30am tomando un bus nocturno que nos llevaba a mí y a todos los currantes del aeropuerto que empezaban a currar sobre las 6am. Pero para nuestra desgracia se subieron un par de chicas un tanto borrachas y mareadas, por lo que puedo suponer que vendrían de fiesta y se les había ido la mano. Pero lo jodido de esto que no pasaron ni dos curvas cuando una de ellas empezó a vomitar y por consiguiente al efecto del ruido y olor su amiga también!! Uff menudo asco, eso se convirtió en un pastizal, pero al poco no acabó ahí otra de las pasajeras se unió al festival escatológico produciendo un efecto en cadena. Empezaba bien mi mañana, jejeje

Siguiendo la recomendación de algunos, tomé el Magvle (tren magnético) del aeropuerto a la ciudad, puesto que es toda una experiencia tomar el tren bala y viajar a más de 400km/h. En mi vida había ido a esa velocidad, y debo decir que desde dentro no se percibe tal velocidad. Para hacer el recorrido nos tomó 8 minutos escasos.

Llegué bien al guesthouse de Shanghai tras orientarme en la impresionante y nueva red de metros de la ciudad (creo que ni London tienen tantas líneas). Pero el día no me recibió con mucho entusiasmo al igual que los siguientes de mi estancia en la ciudad, ya que ha estado lloviendo por horas, dándome una tregua de unas 5-6 horas para poder hacer el tourist.

Antes de nada me hice con un billete del High Speed Train para Beijing (o Pekin, para desconocimiento mío no sabía que eran la misma ciudad, jej) con antelación. Aquí fue donde tuve mi primera experiencia china de imposibilidad de comunicación, ya nadie en la gigantesca estación sabía inglés y cualquier información estaba en caracteres chinos, lo que me llevó una vida comprar los tiquets y que fueran correctos! Menuda odisea.

Ya  de atardecer me pasee por el barrio French Concession, que no deja de ser el antiguo barrio repleto de grandes edificios de apartamentos y algunos antiguos edificios gubernamentales como The 1st National Congress of the CCP. El nombre del barrio no se debe según explica la guía a la cantidad de franceses que habitaban en la zona, ya que eran en su mayoría eran chinos y rusos, pero tampoco explica otro motivo!! Que despiste.

Al dejarme caer por People’s Street me vino de golpe la sensación de estar en casa, Barcelona, ya que esta rambla es muy parecida a nuestra Rambla de Catalunya o Paseo de Gracia, llena de tiendas de lujo de ropa, relojes, bolsos, etc.,  una zona peotonal, etc. No soy muy dado a este tipo de lugares donde lo único que premia es el puro consumismo, pero por unos minutos me pareció estar en casa, hasta incluso escuchar a alguien pedir en una terraza “una caña y una de bravas” mmm me muero por eso.
El Bund,  una avenida-paseo junto al río lleno de bonitos edificios oficiales y hoteles de lujo es lo que para los chinos es el Wall Street Occidental. Se observa el poder que emana en la zona, la riqueza ypoder que hay alrededor. Pero cuando es realmente bonito es durante la noche, guardando un encanto especial los edificios con los juegos de luces clásicos combinados con modernas decoraciones alrededor.


Al otro lado del paseo, se puede observar el impresionante Skyline de Shanghai, que nada tiene que envidiar al de cualquier otra ciudad cosmopolita. Pero eso sí, se ha de tener un poco de suerte, y que no sea un día/noche nublada, cosa que no tuve,  para así ver el mítico Oriental Pearl tower en su máximo exponencial como de toda la vista en general.
Aprovechando los ratillos de no lluvia, visité lo único que guarda algo de tradicional en esta increíble ciudad ultramoderna,  La Ciudad Antigua y los Jardines de Yuyuan.

Este complejo entramado de callejuelas que discurren entre antiguos edificios de aspecto puramente Chino, permite hacerte una idea de lo que sería en su momento las ciudades en la antigüedad. Pero no nos engañemos, no deja de ser una atracción turística artificial más, repleta de incontables cantidad de turistas (99.9% locales, vamos chinos!!) comprando a lo loco miles de souvenirs. Un poco más adentro hay el The City Temple of Shanghai, lugar de alta peregrinación y rezo para todos los fieles.

Lo que si me gustó del lugar, y supongo debido en parte por la reducida cantidad de gente que había, fueron los Jardines de Yuyuan. Estos jardines orientales, bonitos, sencillos y bien cuidados custodiados por casas y templos tradicionales ofrecen un lugar de calma y sosiego al visitante, porqué más allá de sus muros se encuentra la vorágine de Shanghai.
Mi último día lo dediqué a callejear sin mucho rumbo, topando casi por casualidad con el Shanghai Stadium y el Museo de Tecnología y Ciencia. Pude comprobar una vez más que esta capital financiera está en un buen momento de crecimiento y desarrollo, ya que de no ser así no se podrían permitir todas estas grandes infraestructuras y servicios.

Resumiendo mi paso por Shanghai diré que me ha gustado la ciudad bastante. Es muy limpia, espaciosa, grandes avenidas, nueva y moderna, dispone de un perfecto sistema de transporte e incluso perfecta señalización para los turistas en inglés, gente amable y dispuesta a ayudarte. Y lo mejor de todo es que no he tenido contacto todavía con esos maleducados y guarros chinos de los que todos me hablan, que se pasan el día escupiendo, eruptando y peándose como mofetas. Pero estoy seguro que me los encontraré tarde o temprano, aixx.

Las fotos de Shanghai:

Shanghai '11
Próxima parada Beijing, que ganas de ver la plaza de Tiananmen, la Gran Muralla, la Ciudad Perdida, etc.

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