sábado, 5 de marzo de 2011

Templos de Angkor y despedida Discipline Group


                Como extrañaba esto de escribir los post desde los autobuses, aprovechando estas horas muertas de no saber que hacer y aburrimiento.

                Llegamos todo el Discipline Group a Siem Reap bien tempranito a la mañana, 5 am, tras una noche dura dura de supuesto sleep bus. Y como andábamos reventados decidimos acostarnos un par de horitas antes de hacer nada. 
Ya a medio día nos decidimos visitar Kompong Pluk (Flooded Forest – El poblado flotante) que no se encuentra muy lejos de Siem Reap. Negociando con los pesadísimos conductores de tuktuk un precio razonable llegamos a un acuerdo, pero que no duraría mucho al descubrir que el maldito “cabrito” nos engañó en el precio posterior del bote que nos llevaría a recorrerlo. Discutimos intensamente con él, hasta el punto que nos perjuró que nunca más nos llevaría a ninguna parte, ni por un 1M$, cosa que discrepo por lo ansiosos que andan detrás de un mísero $.
 El poblado era realmente interesante, pero debido a que nos encontrábamos en la estación seca el nivel del cauce del río era muy bajo, limitando muchísimo la experiencia de navegar entre las casa. Pero por el contrario pudimos ver la impresionante altura de los pilares que sustentan las casas, ya que en lluvias el río llega a subir más de 6 metros, cambiando de esa manera radicalmente el estilo de vida de los locales. 

Los Templos de Angkor, antigua capital del imperio Khmer entre los siglos IX y XIII,  sorprenden a cualquiera que esté allí, ya que uno se puede imaginar una serie de templos, pero nunca la superficie que ocupan estos, ni la cantidad que hay en los más de 50 kilómetros cuadrados que ocupa el recinto. Así como la ingeniería necesaria para la edificación de estos bastos edificios de tales dimensiones e increíbles pesadas piedras, como de la construcción de los sistemas de riego, embalses y canales necesarios para la subsistencia.
 Alguien comentó que sería muy buena idea el poder disfrutar del impresionante amanecer en los Templos de Angkor y como éramos un poco tirados para adelante, ni cortos ni perezosos quedamos al día siguiente sobre las 4.30am con las bicis alquiladas con destino a los templos. Todavía sigo pensando que el madrugón del día fue un sinsentido, ya que pudimos obtener alguna buena foto, pero nos dejó zombies para el resto del día. He de admitir que el amanecer que disfrutamos dentro del templo fue muy bonito y lleno de misticismo, puesto que todo el mundo atendía atónito al despertar de un nuevo día sobre Angkor, él que lleva siglos viéndolos inamovible.
El primer destino de los 3 días que nos llevaría la visita, fue al emblema y orgullo del pueblo Camboyano, el Angkor Wat. Este se erige rodeado de un foso inmenso nada comparable con el de ningún castillo europeo, y como el mayor edificio religioso del mundo. La sensación que te embarga al acceder es impresionante! Te hace sentir como una hormiga ante tal colosal construcción.
Ya con nuestras bicis entre motocicletas, furgonetas, tuktuks y elefantes pasamos por la South Gate en el que se pueden ver los 4 rostros del Avalokitesshavara – Budha de la Compasión. Estas puertas dan acceso a Bayon, pero si de alguna manera uno se había sentido observado en la puerta de acceso, nada comparable con los más de 200 rostros del Budha de la Compasión que controlan los movimientos de las mandas incesantes de visitantes que se acechan alrededor.

Justo en medio del camino dirección al último templo del día, nos cruzamos al grito loco de “Xaviiiiiiii”, y al girarme no es otra la sorpresa que nos volvemos a encontrar con los locos italianos Matti y Francesco, los que había conocido haría 3 semanas antes en Pakse – Laos, y que viajamos juntos por unos días. Como no podía ser de otra manera nos citamos a la noche para cenar todos juntos.

Ta Promh es de los más populares de todo el recinto, también conocido como el Templo de los árboles, ya que se conserva tal y como se descubrió hace más de un siglo, sin sufrir ninguna operación de rehabilitación o reconstrucción. El templo en si es un laberinto de pasillos, puertas, cámaras, etc. Pero lo que más impresiona es la fuerza que transmiten los números árboles que poco a poco van estrangulando los muros del templo. Como datos para los más cinéfilos diré que según me contaron fue aquí donde se han rodado unas cuantas películas, entre ella Tomb Raider. Ah! Que me olvidaba, y como ya éramos pocos, justo conocí 3 chicas madrileñas, a las que también invitamos para cenar con nosotros.

La cena de esa noche no podía acabar de otra manera que en fiesta y borrachera. Nos juntamos más de 10 personas de todas partes, donde cenamos en un puestecito callejero local por 1 US$. Luego ya con ganas de hablar entre nosotros y compartir experiencias, y no pocas por todos los meses ya de viaje de todos, acabamos en un bar tomando cervecitas buenas y echándonos algún que otro baile sin vergüenza, jejeje Pero por casualidades de la vida, me encontré de nuevo con Roger, el chico catalán que había conocido también en el norte de Laos y habíamos estado juntos en Vang Vien, pero que él marchó a Vietnam en vez de continuar al sud como yo. Menuda noche, sólo comentaré que necesité de la ayuda para encontrar mi guesthouse tras una hora de deambular por las callejuelas. Tremenda resaca la que nos acompañó en nuestro segundo día a los templos.

Preah Khan y Neak Pean fueron los templos que pudimos visitar, puesto que decidimos descansar toda la mañana la resaquilla y dejar pasar las horas de máximo calor, ya que se hacía insoportable los más de 35º en bicicleta. Ambos templos muy bonitos e impresionantes como todos, pero ya con más de 10 horas del día previo de ver “piedras”, como decía Mitch, era más que suficiente y hasta en algún momento aburrido. La noche se nos echó encima por falta de previsión, así que nos tocó regresar con mucho cuidado y desde la otra parte del complejo, menudo palizón y dolor de culo. Qué horror de bicis!!!

Ya por inercia, querer hacer algo y aprovechar la entrada válida de 3 días que habíamos comprado decidimos volver a Angkor, pero en esta ocasión no en bici y tampoco al centro. Nos alquilamos un tuktuk que nos llevó al grupo de templos de Rolous que se encuentra a unos 20 Km de Siem Reap. Realmente éstos no se pueden comparar con los vistos en días anteriores, pero si son de los más antiguos.

Justo en frente de Bakong Temple habían una miniaturas de los templos más representativos del complejo, cosa increíble! Ya que a escala te puedes hacer idea de las gigantescas obras. Vimos también como niños de una organización de ayuda infantil trabajaban la piedra de manera artesana.


Esa noche fue de despedidas tristes, puestos que el Discipline Group separaba sus caminos. Mitch y Thais se dirigían al sud de Cambodia. Roger y Francesco por separado marchaba a Bangkok. Y mis súper amigas y queridas Agnès y María cruzaban frontera a Thailandia con destino playas e islas exóticas. 
Os voy a extrañar a tod@s mucho, en especial mis francesitas, besos de vuestro “Chouchou”.

Pero por fortuna sigo el viaje a Vietnam con Matti, pues tenemos el mismo plan de viaje para las próximas semanas, cosa que me alegra ya que el tío es la ostia y fácil de viajar.


La peonza deja Cambodia y salta a Vietnam, último país del Sudeste Asiático el que tengo pensado visitar. Ya el futuro me dirá donde y cuando. Besos & Baiser.

Toda las fotos de Angkor Wat:
Siamp Reap'11

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