sábado, 15 de enero de 2011

Ifugao – Mountain Province – Cordillera

                Habiendo comprado 3 vuelos para mi rutilla por Filipinas por no más de 70€, decidí destinar unos 10 días para la zona norte de montaña y otros tantos para playitas. Empecé mi etapa de montaña sin esperar de lejos lo buenísima que sería esta experiencia, estancia y los paisajes que descubrirían mis ojos.

                El primer destino fue Banaue, una de las poblaciones localizadas en Ifugao – Cordilleras. Pero para llegar hasta aquí son como 10 horas de congelador-bus destartalado. Que locura de viaje!! Mira que ya es un clásico en Asia que todos los transporten pongan el aire acondicionado a todo trapo, por lo que la gente sube con polares, calcetines, mantas, etc. pero lo vivido en este bus supera con creces todo el frío sufrido hasta el momento. Menuda mierda de noche. 

Este pueblo rural  es conocido por sus famosísimas terrazas de arrozales, de las más impresionantes del mundo, estando protegidas como patrimonio de la humanidad por UNESCO. Pero no tiene mucho más a parte de ser centro logístico para el transporte de la zona. Por lo que Odd (el coleguilla noruego que conocí en Manila) y yo decidimos subir hasta Batad. Para llegar hay que caminar como unas tres horas de subida y luego otra de bajada hasta el poblado. Batad se encuentra bastante aislado del mundo, ya que no hay manera de llegar con transporte y sólo el acceso es posible a pie. Lo que le da al poblado un rollito de tranquilidad y paz que mezclado con los tremendos paisajes de sus terrazas de arrozales se hace irresistible el no querer quedarse!! 

Existe la posibilidad de subir a un mirador, pero este se encuentra como unas 4 horas (i/v) del poblado salvando unos cai 1500m de  desnivel. Pero ya sólo íbamos a estar una vez en nuestra vida en un sitio así, y con lo que me gusta el trekking nos lanzamos. Esta es la recompensa a ese castigo inmoral de subir y bajar miles de escaleras entre arrozales.

Como se puede observar la zona está repleta de agua por donde mires, y la verdad que se percibe la vida que ella porta. Bajando nuevamente del pueblo al rio, y caminando unos 40’ se descubre  la catarata de Tappia. Si no hubieses hecho el frío que hacia nos hubiésemos pegado el bañito de rigor, pero decidimos aplazarlo.
 Al final la mejor opción fue quedarnos una noche y hacer al día siguiente una ruta circular atravesando montañas, nuevas terrazas y el fascinante poblado de montaña, Batagaan, por tal de volver a Banaue. 

La ruta en ciertos momentos se hizo dura y a ratos peligrosa por lo resbaladizo del terreno y las pendientes escarpadas, pero simplemente el hecho de andar entre esos parajes ya pagaba la pena.

Ya en Banaue de nuevo, Odd decidió volverse a Manila para continuar con su viaje, pero yo quería seguir por esta zona, y que buena decisión tomé!!! Pues al día siguiente tomé otro Jeepney para desplazarme hasta Sagada.

Tenía conocimiento que el pueblo era encantador y que Sagada ofrecía muchas posibilidades, pero perdonarme que lo diga así: Es la ostia!!! La gente aquí es súper amable, se respira una calma por sus 3 calles impresionante, su situación, lo barato de su alojamiento y su espectacular comida, las mil excursiones que puedes hacer por las montañas que rodean este valle, etc.

Hay dos sitios que no se puede dejar de visitar, uno son los múltiples cementerios de sarcófagos y otro sus cuevas. Pero con días otras tantas opciones se abren.

Se hace extraño entender el motivo del porque su costumbre de colgar a sus difuntos (no todos, solamente los acaudalados) en sarcófagos sobre las paredes escarpadas de las montañas o en amontonarlos  en cuevas. Un ejemplo muy llamativo es el de Hanging, ya que en este lugar algunos de los sarcófagos están pintados de un llamativo azul.
 Hay unas cuantas cuevas en la zona, pero la más impresionante es la de Sumaguing (The big cave), la que requiere guía ya que se desciende unos 200 metros. Los cavernas que se abran a cada paso (al cual más resbaladizo) son impresionantes. Y jugando con las lámparas de aceite que usan los locales, se producen unas imágenes mágicas.
 Al final de todo hay un par de pozas en las que poder bañarse, y claro está uno no se puede resistir a tales tentaciones. Y aportando un poco del descaro que caracteriza a uno, que mejor un chapuzón en pelotillas.

Un poco más allá se encuentra la cueva de Lumiang, donde a la entrada se pueden observar la colección de sarcófagos. El lugar es un tanto inquietante, por la sobriedad que infunde y el misticismo que genera la muerte.

A 2 horitas de paseo se encuentra el pueblo vecino de Bagaan, donde el punto turístico  es la gran catarata de Bomond Ok Falls. La verdad que es bonita, pero decepciona la ruta hasta llegar a ella, ya que la venden como una excursión de medio día y en menos de 20’ ya has llegado al lugar, y claro está sin guía, pero con la aydua de Susana (una chica catalana que conocí hará unos días en el hostel).
 Como al final decidí quedarme en Sagada por 5 días, he tenido tiempo también de visitar otros lugares como el rio subterráneo, o el más que decepcionante lago  Danum (no es más que un barrizal sucio), que sin ser lago ni nada lo marcan como punto atractivo en los mapas locales.

En resumen la zona de Ifugao en la región de Cordillera de la isla de Luzón es impresionante, 100% recomendable para tod@s!! no dejéis de visitarla si tenéis algún día la ocasión.

Bueno hoy emprendo la marcha hacía Manila, que me llevará por 3 autobuses y día y medio. Próximo destino isla de Cebú en el centro del archipiélago que es este inmenso país con más de 7 mil islas. 

           Todas las fotos de Ifugao:
Luzon Norte'10

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